La cirugía cerebral puede ser un tratamiento efectivo frente a la epilepsia. La cirugía se suele considerar especialmente en los siguientes casos:
- Personas con epilepsia que hayan sufrido ataques epilépticos y no pseudoataques.
- Personas con epilepsia que no hayan experimentado ninguna mejora con los medicamentos estándar (o que hayan tenido una reacción negativa).
- Personas con epilepsia cuyos ataques se inicien siempre en una parte del cerebro.
- Personas con epilepsia que sufran ataques en una parte del cerebro que pueda extirparse sin dañar zonas importantes como las correspondientes al habla, la memoria o la vista.
La intervención quirúrgica que se realiza en el caso de la epilepsia es una intervención delicada y complicada. Deberá realizarla un equipo quirúrgico preparado y con experiencia. Esta intervención suele realizarse en centros sanitarios especializados en el tratamiento de la epilepsia en lugar de en hospitales locales.
Además de las intervenciones que consisten en la extirpación de una pequeña parte del cerebro donde se inician los ataques, es posible realizar otras intervenciones para interrumpir la propagación de energía eléctrica en el cerebro.
Es probable que las personas que se vayan a someter a una intervención quirúrgica deban pasar en primer lugar por una serie de pruebas especiales. En algunos casos se implantan electrodos en una operación previa para localizar el lugar donde se producen los ataques en la parte profunda del cerebro. A veces son necesarios días e incluso semanas para completar estas pruebas.
En algunos casos, el paciente puede estar despierto durante parte de la intervención. Aunque éste no suele ser el caso cuando se trata de niños pequeños. Esto es posible debido a que el cerebro no siente dolor. Al permanecer el paciente despierto, el cirujano se asegura de que no se daña ninguna parte importante del cerebro.
Tras la intervención, es posible que se deba continuar con alguna medicación para los ataques durante uno o dos años normalmente. Transcurrido este tiempo, si no se produce ningún ataque, se podrá ir retirando lentamente la medicación. Llegado este punto, las posibilidades de vivir sin ataques y sin medicamentos son buenas. Sin embargo, muchas personas tienen que seguir con la medicación y algunas no mejoran tras la operación.